Una cepa inicua y viva,
tras su caja de cristal,
tan nociva como real,
tan plausible como letal.
Desde el núcleo capital,
por sus urbes de cemento,
en el aire expansivo
liberando a un animal.
Corren con arrojo
por parajes de dolor;
han traicionado el honor de sus hermanos,
los que juraron proteger.
¡Es locura!, una voz debilitada
en las plazas sin respuesta:
ciego el ojo al mirar,
sordera al no querer escuchar
Desde una cima han coronado a sus reyes
hombres y mujeres con lengua sedante
adormecen el ambiente
refinan su somnífero
¿Cuándo el pueblo ha de levantarse?
Beben de su propia copa,
en el cieno lavan su ropa
Su lino ropaje parches de maldición tiene
El labio idea artimañas
sus mentes están objetadas
por sus venas recorre la ira
sus propios vientres no se sacian
Deja un comentario