La fragilidad de las certezas
Solemos construir nuestro sentido de valía sobre cimientos frágiles: la familia, las habilidades cognitivas, los logros o la validación ajena. Pero al analizar cada una de estas áreas, descubrimos que todas se pueden desvanecer. Lo material se pierde, los vínculos cambian y las personas parten.
Cuando lo externo se tambalea, quedamos a solas con nuestra interpretación de la realidad. Y ahí la mente puede convertirse en un territorio hostil, guiándonos por pasajes oscuros hacia ese abismo del que hablaba Friedrich Nietzsche: «Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti». El bienestar es multifactorial —físico, mental, laboral, económico—, pero su eje siempre pasa por el filtro de la narrativa interna.
Estudios y estadísticas relevantes
Las investigaciones científicas nos muestran cómo la calidad de nuestra voz interior puede tener un impacto directo en nuestra salud mental. Según un estudio realizado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard (2022), un 65% de las personas que experimentan pensamientos autocríticos intensos tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad. Además, un estudio de la Universidad de Nueva York (2021) identificó que aquellos con voz interior negativa reportaron niveles significativamente más altos de estrés, dificultades para concentrarse y sentimientos de desesperanza. Por otro lado, la voz interior positiva, que se expresa a través de pensamientos de autocompasión y apoyo interno, ha demostrado estar asociada con mayores niveles de bienestar y resiliencia. Un análisis de la Universidad de Cambridge (2020) encontró que las personas que practicaban afirmaciones positivas diarias experimentaban una mejora en sus niveles de estrés y una mayor capacidad para manejar las adversidades de la vida. A través de estos estudios, podemos observar la compleja naturaleza de la voz interior. No es un concepto unívoco ni fácil de clasificar. Puede ser tanto un aliado poderoso como una fuente insidiosa de sufrimiento, dependiendo de cómo la manejemos.
Tomado de Tu voz Interior: ¿construye o destroza tu salud mental?
El origen del relato interno
La voz interior es el relato en vivo de nuestra existencia. Comienza a moldearse en la infancia a través de las figuras de apego; sus palabras, silencios y gestos van configurando nuestro autoconcepto. Más tarde, las experiencias suman carga a este sistema de evaluación.
Imaginemos a una niña que debe hablar en público en el colegio. Ya experimenta una activación fisiológica y estrés. Si en ese momento sus pares se burlan, el cerebro registra el evento como una amenaza. A partir de esa herida se erige una voz interna defensiva: «eres pésima para esto; evita exponerte para estar a salvo».
Con los años, esa narrativa deja de ser un hecho aislado y se convierte en un filtro para el presente. La voz usa el contexto actual en desarrollo para justificar esa idea: «no cambies de trabajo porque la economía está mala», «no salgas porque algo terrible puede pasar». Hemos acostumbrado a nuestra voz interior para que sea un sistema de alarma permanente, alimentado por el sesgo evolutivo de supervivencia, la narrativa de los medios y la necesidad de aprobación constante.
Lo que nos enseña la neurociencia
La ciencia ofrece un marco claro para entender este mecanismo. El cerebro opera principalmente mediante dos redes:
- Red Ejecutiva Central: Se activa cuando tomamos decisiones, planificamos, regulamos emociones o resolvemos un problema concreto.
- Red Neuronal por Defecto (RND): Se enciende cuando estamos en «piloto automático», divagando o en reposo. Es aquí donde habita la voz interior, los recuerdos, la divagación y soñar despierto.
Si vas conduciendo por las calles del Gran Santiago en una ruta conocida, la Red Neuronal por Defecto toma el mando. Pero si de pronto se atraviesa un ciclista o aparece un bache inesperado, la Red Ejecutiva se activa al instante. Como señala la psiquiatra Marian Rojas Estapé, ambas redes funcionan de forma alterna: cuando una se enciende, la otra se apaga. El paso entre ambas lo gestiona la red de saliencia, que filtra los estímulos de acuerdo a la necesidad.
Comprender que esa voz aparece en los momentos que la RND está al mando nos otorga una ventaja crucial: no nos identificamos con el ruido automático de nuestra mente. Al activar la Red Ejecutiva mediante la presencia consciente, podemos evaluar con mayor discernimiento los pensamientos que la RND selecciona, reevaluar los relatos del pasado y convertir la verdad en nuestra mejor aliada.
No somos los pensamientos que nos asaltan, sino la forma en que nos adaptamos a ellos hasta volverlos parte de nuestra realidad. La mente opera como una antena en constante sintonía: las ideas llegan como frecuencias en tiempo real, pero solo nosotros decidimos cuáles conservar y cuáles desechar.
conclusión
Comprender cómo funciona nuestro cerebro puede devolvernos parte del poder sobre nuestra propia historia. Esa voz alarmista no es una condena ni una verdad absoluta; es el resultado de procesos automáticos que intentan protegernos a partir de experiencias pasadas, aunque no siempre interpreten adecuadamente el presente.
La próxima vez que ese pensamiento intente paralizarte, recuerda que puedes detenerte, observarlo y evaluar si realmente describe la situación que estás viviendo. La presencia consciente, el trabajo cotidiano y la valentía de tolerar la incomodidad pueden ayudarte a recuperar el control.
No podemos impedir que aparezcan los pensamientos automáticos, pero sí podemos decidir cuáles merecen nuestra atención y cuáles no tienen que dirigir nuestras acciones. El valor de nuestra vida no lo determina el abismo que contemplamos, sino la firmeza con la que elegimos dar el siguiente paso.
Ejercicio para esta semana
Busca un espacio tranquilo en tu casa y con una libreta a mano, cierra tus ojos y se conciente de tu respiración, relajando tu cuerpo por uno o dos minutos…cada vez que aparezca un pensamiento no luches con el y anotalo en tu libreta, te sorprenderá lo que ocurre.
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