Destructor

Emociones, afectos y sentimientos
galopan en quebradas y llanuras.
Asisten a quien perdido va,
logran sacudir sus estados.

Vuelan por la aurora,
se asientan en la cordillera.
A lo lejos se divisa
la silueta de un depredador.

Camina sobre quebradizas hojas de otoño;
sus patas, pequeñas pero afiladas,
pueden herir, mas no matar a otro.
Solo miro y quedo paralizado.

No tengo donde huir,
estoy hipnotizado por sus pupilas.
Soy una presa débil ante sus garras,
se acerca lento y sigiloso.

Mis entrañas se revuelven de la tensión,
el tiempo transcurre lento.
Mis pálpitos se aceleran,
siento el corazón saliendo por mi boca.

Ya aclarado el ambiente,
noto que el depredador se ha hecho diminuto.
De monstruoso a maleable.
¿Qué era realmente? Una ilusión, una epifanía, no lo sé.

Ya repuesto, me paro firme en mis dos pies.
¿Volveré a sentirme una víctima?
Lo más probable es que sí,
pero ya no me paralizaré al igual que hoy.

Nos vemos pronto,
aunque desearía que no tanto.
Pero sé que desearlo no lo inhibe;
superarlo se me exige.

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