Ego Resurgens


Un día amé,
y al otro… dolió.
Corrí en primavera,
y en invierno agonicé.

Suturaban mis heridas
con puntadas de dolor;
un día morí a las pasiones
y al otro, todo cambió.

Tuve la oportunidad
de morir de muchas formas,
para renacer en lo que nunca fui.

Aquel niño se despidió de su vida
rumbo a nuevos amores
al descubrir que su centro…
siempre fue su propio amor.

Tengo muertes diversas frente a mis ojos
y el poder de zambullirme en la sombra.
Fui idealista;
ahora me río desde mi propia ignorancia.

Qué envidiable la paz del que no sabe,
qué desdicha la de aquellos que piensan,
esas pobres almas
agotadas por el esfuerzo de existir.

La maldición del hombre es su existencia:
exhausto de sol a sol,
ni la lluvia calma su sed de importancia.

Fui un abortivo por cumplir el rol;
solo una chispa encendería mis entrañas,
mas había un cortafuegos entre los dos.

Pero en el momento exacto, en la lágrima sobre la cama, poseído por el deber de un mejor amanecer, fue que tomé el impulso.

Como un niño en un resbalín,
me dejé caer en la profundidad del ser
y la luz me inundó a mi derredor.

Un salvavidas de almas, un completo extraño saltó de borda; se zambulló en el oleaje salvaje y, tomado de mi mano, salió conmigo a flote.

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