El temor parte 2

¿Existen las decisiones correctas?

Cada nuevo día es un despliegue de desafíos. Ya sea en el trabajo, en la familia o en los negocios, todos nos enfrentamos a la misma pregunta: ¿Estoy tomando las mejores decisiones en mi vida? ¿Mis decisiones se alinean con lo que quiero?

Solemos jactarnos de ser seres muy racionales, pero la verdad es más cruda: la gran mayoría de nuestras elecciones diarias están dictadas por las emociones. Y, por encima de todas, la emoción del miedo.

El miedo como termómetro

El miedo es un determinante de lo que nos importa. Entre más valor tiene algo para nosotros, más temor sentimos al decidir de perderlo. En el contexto actual, donde la tecnología y la libertad nos venden la ilusión de opciones tan amplias, la presión por no «equivocarnos» se ha vuelto un castigo. Podemos ser los constructores de nuestros destinos, pero estamos con miedo a perdernos de algo, este concepto se llama FOMO (Fear of Missing Out), o “miedo a perderse algo”, hay tantas cosas ocurriendo en el mundo y tenemos que estar alineados con las modas, las tendencias, los productos porque sino quedamos obsoletos.

Tomar una decisión entonces se vuelve un dolor de cabeza, somos un producto global, pero no individual y único.

La ilusión del camino perfecto

Exceptuando los principios y valores morales, me atrevo a decir que no existe una decisión correcta. ¿Cómo podría haber decisiones malas? si incluso aquellas han formado tu carácter y tu experiencia. Paralizarse por el miedo si es una mala decisión. El estrés del miedo toma control de nuestro destino, y nos volvemos como un barco encallado en puerto. La mejor decisión es siempre la siguiente, para ser bueno en este trabajo de la correcta toma de decisiones es necesario.. practicar, elegir lo distinto, desafiarte.

  • El destino tiene su propio cauce: A veces, sin importar cuántas vueltas demos, la vida nos encamina hacia donde debemos estar, Dios se encarga de enderezar nuestras veredas.
  • La parálisis es la verdadera pérdida: Dejarse dominar por el temor nos impide explorar alternativas y, sobre todo, ampliar nuestra visión del mundo. También es una falta de fe a la provisión divina. Nadie en su lecho de muerte se habrá arrepentido por haber sido valiente, pero si se arrepentirá de haber sido cobarde.

El conocimiento arquetípico

Toda nuestro conocimiento es, al final, una perspectiva limitada y de acuerdo a lo que podemos entender. Vamos entendiendo el mundo a medida que lo habitamos, reflexionamos y nos esforzamos por ser valientes. Puedes pasar años investigando la composición química del mar y las corrientes del océano, pero no es hasta que estás flotando en él cuando realmente aprendes por experiencia qué es.

La vida no se resuelve pensando, se resuelve decidiendo. La próxima vez que el miedo te paralice ante una elección, recuerda que el único riesgo real es quedarse fuera del agua mirando desde la orilla.

Stephen Covey nos comenta en su libro: vive in crescendo «…no debe permitir que las redes sociales, la industria del entretenimiento, su vecino, amigo, el carnicero, el panadero, el fabricante de velas o incluso su peluquero definan el éxito para usted. El éxito es diferente para cada persona. Debe alinear su definición de éxito con sus valores».

Muévete hacía el futuro que deseas aun con miedo.

Toma decisiones que estén alineadas con lo que tu quieres, no con lo que los demás esperan de ti.

Tomar decisiones te ayudará a ser cada vez mas hábil en este ejercicio.

Aunque hayas tomado malas decisiones, Dios igualmente puede encaminar tus pasos.

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