¿Por qué el miedo toma el control? Así reacciona tu cerebro
Cuando el mundo se siente peligroso
Encender la televisión y ver las noticias hoy suele ser un disparador inmediato de miedo, estrés y ansiedad: guerras, incendios forestales o la inseguridad en nuestro propio vecindario. Es normal sentir que el mundo transita en constante caos, pero ¿sabías que tu cuerpo está diseñado para reaccionar de esa manera?
La ciencia del miedo: Amígdala vs. Corteza Prefrontal
Ante una amenaza, el cuerpo activa la respuesta de «lucha o huida», inundando el torrente sanguíneo con cortisol y adrenalina. En el centro de este proceso ocurre una batalla interna entre dos protagonistas:
- La Amígdala : Esta pequeña estructura en forma de almendra es el centro de mando de tus emociones y supervivencia. Cuando detecta peligro, toma el control del sistema nervioso para salvarte.
- La Corteza Prefrontal : Es la parte lógica del cerebro, encargada de la toma de decisiones, la planificación y la regulación emocional.
El conflicto: Ambas zonas no pueden liderar al mismo tiempo. Cuando vives en alerta constante, ocurre un «secuestro emocional»: la amígdala anula a la corteza prefrontal. En ese estado, no piensas; solo reaccionas, te anticipas a posibles peligros.
El costo de vivir en alerta permanente
El cortisol es útil para escapar de un peligro puntual, pero tóxico si se queda a vivir en tu cuerpo. Si el miedo no se detiene, el sistema nervioso colapsa, afectándote en múltiples niveles:
- Físico: Inflamación digestiva y defensas bajas.
- Emocional: Irritabilidad, agresividad o una profunda sensación de desesperanza.
- Cognitivo: Falta de concentración, pérdida de memoria y decisiones impulsivas.
Cuando el estrés por miedo supera nuestra capacidad de respuesta, entramos en el estado de parálisis (freeze). Es el punto donde el sistema nervioso, agotado de luchar o huir, simplemente se bloquea, congela o disocia (esa sensación de estar desconectado de la realidad o de uno mismo).
“Si sufrimos una amenaza, la mente activa mecanismos inconscientes de supervivencia que guían el cuerpo para eludir el peligro. Ante el estrés agudo y puntual, el cerebro intensifica los sentidos y sus funciones para encontrar la solución. Lo preocupante es cuando esa situación se instala de forma permanente, haciéndonos vivir con un miedo que nos bloquea y nos paraliza. Si ese estrés se cronifica, sucede lo contrario; se empiezan a deteriorar las estructuras y áreas cerebrales y surgen pérdidas de memoria, una menor gestión de los impulsos y una peor respuesta ante un estímulo amenazante”.
Marian Rojas Estape.
El simulador de catástrofes
El gran desafío de nuestra época es que el cerebro no distingue entre un peligro real y uno imaginario. Muchas personas no sufren por su realidad presente, sino por escenarios ficticios. Hemos convertido nuestra mente en un «simulador de catástrofes» que proyecta futuros terribles que nunca llegan a suceder.
Vivir así es una trampa que erosiona nuestra salud mental y nos desconecta de la vida. Al decidir desde el miedo, construimos una existencia basada en la supervivencia, no en el bienestar integral.
¿Cómo se siente tu sistema nervioso en este momento?
¿Qué situaciones están activando tu «alarma» hoy?
¿Es un peligro real frente a ti o un escenario que tu mente está proyectando?
El primer paso para tener una vida con un alto nivel de bienestar integral, es darte cuenta que estas viviendo desde el miedo.

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