Insomnio de media noche

En el inminente caos,

como un escenario a oscuras,

una pequeña brisa apareció.

​No le presté atención,

por lo insignificante que era.

​Zigzagueaba por el salón,

fúnebre y pestilente.

El caos era demasiado

para algo tan pequeño;

no sabía dónde posarse,

aquella brisa diminuta.

​De pronto, en su andar,

mueve un cortinaje

al norte del lugar.

Y entró un haz de luz.

​Invade aquel ambiente;

ya no era tan gélido.

Por un segundo, todo

tomó tonos radiantes.

​Cada cosa tuvo forma,

brevemente.

​Luego todo volvió a oscurecer,

pero ya no era igual.

Sabía que la luz me permitió

tener un sentido de la realidad,

aunque no me haya movido

ni un centímetro.

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